Protocolo para Portavoces

En la primera semana larga de acampada el contacto con los medios de comunicación se ha realizado improvisadamente, como no podía ser de otra manera. Aunque el mensaje que ha salido desde la Plaza del Mercado no distorsiona el sentido de la acampada, se corre el riesgo de cometer errores en el trato con los medios que perjudiquen al movimiento.

Hay que evitar dar excusas para que nos ataquen cuando quieran, desde los medios, reventar el movimiento. Hasta ahora ha existido cierta simpatía, más allá del evidente hecho noticioso de la movilización espontánea y cargada de razones. Pero cuando vean que esto está aquí para quedarse, llegará la reacción.

Una vez pasada la gran atención que los medios nos han prestado durante los primeros días, y a medida que se van olvidando las elecciones del 22M, el contacto con los medios de comunicación es más controlable.

El mayor riesgo proviene sin duda de emitir declaraciones poco afortunadas o inadecuadas, debido sobre todo al desconocimiento o a la osadía de quien las emita. Ni que decir tiene que, se diga lo que se diga, hay que confiar además en la buena voluntad y capacidad del periodista, que a veces faltan una, otra, o las dos.

Portavoces

Una de las mejores características del movimiento es que no hay líderes reconocibles, mal que les pese a los medios. Por eso intentan construirlos ellos, con perfiles de los portavoces y sacando a ser posible siempre a la misma persona. Para evitarlo, no queda más remedio que preparar un grupo de portavoces que tengan en cuenta algunas cosas básicas.

Su único requisito es estar enterado-a de lo que estamos haciendo. No hace falta controlar lo que hace cada grupo o comisión, pero sí saber que existen e incluso detallar lo que debate, propone o ejecuta alguna de ellas. No hace falta saberse de dedillo lo que se habló en cada Asamblea, pero sí el funcionamiento y las decisiones más importantes. En resumen, el/la portavoz que en un momento dado haga declaraciones debe informar de lo que está seguro, y no meterse en los jardines de la opinión personal o la especulación.

Si de un tema no se sabe, se reconoce, y se intenta buscar o preguntar a quien lo sepa. Lo último es improvisar o inventar: Te pillan, se queda mal, y además se puede convertir en un problema para todos.

Por mucho que insista un periodista repitiendo una pregunta, el portavoz ha de reiterar la respuesta dada (si la hubiera) o reconducir la conversación hacia el interés propio: “Aquí seguimos hasta que la Asamblea lo decida”, “tenemos punto de información”, “eso seguramente estará subido en nuestro blog” (y recordarlo, así como las otras redes sociales que se están creando).

Como argumentario para las respuestas no está de más tener en la cabeza (y a mano “porsiaca”) las actas de los días 18 y 19, ya que ahí se detallan los objetivos y deseos de los que partimos. A partir de entonces, con haber estado en la Plaza ya se sabe lo que responder.

Para evitar noticias negativas como esta de Rioja2.com, conviene establecer un sistema claro para el contacto con los medios:

  • Existe una subcomisión de prensa, uno de cuyos cometidos es facilitar el contacto con los medios (pronto esperamos contar con un número de teléfono para evitar que se personalice también el trato con los medios).
  • Los medios han de entender, y así se les explicará amablemente, que esto es un movimiento asambleario, por lo que solo lo aprobado por a Asamblea es lo que comunica el colectivo. Cualquier opinión personal fuera de este ámbito es eso, personal, y no nos representa ni vincula.
  • Si las redes sociales permiten la interactividad entre emisor y receptor, los medios de comunicación tradicionales funcionan de otra forma. Si estamos de acuerdo en que mucha de la gente que nos apoya se informa mediante medios tradicionales (aunque seguramente los cuestionen), nos conviene continuar apareciendo en ellos cuando así lo decidamos.
  • Los periodistas quieren facilidad para realizar su trabajo. Si queremos que nos saquen cuando queramos comunicar algo, hay que atenderles cuando voluntariamente nos buscan (no somos Pedro Sanz para que cualquier pedo que nos tiremos vengan corriendo a “cubrirlo”). Se les debe atender siempre, aunque no se les diga nada (“hasta la Asamblea no lo sabemos”, por ejemplo, mejor que “no sé”, o “a eso no te respondo”).
  • Los periodistas agradecen la claridad: Si no se sabe algo, que se reconozca, o se diga que se va a buscar a quien sepa de eso. Nunca inventar.

Algunas de estas “instrucciones” son repetitivas, pero interesa captar la filosofía.

Todo esto son indicaciones “de urgencia”. Por supuesto que el “libro de estilo” ha de supeditarse a lo que decida la Asamblea, la Comisión Permanente o la Subcomisión de Prensa a la hora de tomar decisiones puntuales en cada momento.

Fuente: Protocolo para Portavoces -Asamblea de Logroño-

 

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